
Una de las consignas que se oían en las calles, cuando la gente se movilizó hace unos años, decía: «Que, que no, que no nos representan». Iba dirigida directamente contra aquellos políticos y partidos que dejaron la transición inacabada.
En este país los períodos políticos largos siempre han sido los que beneficiaban a los poderosos. Por eso acabaron con la II República y por eso se mantuvo el franquismo y se defiende el inmovilismo de esa transición inacabada. Un periodo que dieron por finalizado una vez triunfo el bipartidismo y entraron en vigor las leyes que lo facilitaban.
Casi quince años después seguimos con los mismos problemas que hicieron salir a aquella gente a la calle.
